Franco se incorporó en la cama, con la respiración contenida. La puerta se abrió un milÃmetro y una luz mortecina entró desde el pasillo. Lo que vio no fue una persona. Fue una silueta alta, desgarbada, que llenaba casi todo el marco de la puerta. No tenÃa rostro, solo una superficie lisa y grisácea que parecÃa absorber la poca luz que habÃa.
— No eres el primer Franco que vive aquà — susurró la voz, esta vez clara y gélida. — Pero serás el último que salga. —
Optional fields to make it more terrifying for Franco: cuento de terror para franco
¡Claro! Aquà te dejo un cuento de terror para Franco:
Franco intentó hablar, pero su voz se quedó atascada en la garganta. La mujer se levantó de la cama y comenzó a acercarse a él. Franco dio un paso atrás, pero sus pies parecÃan estar pegados al suelo. Franco se incorporó en la cama, con la
En la oscuridad absoluta de la habitación, escuchó unos pasos. Eran pasos lentos, pesados, como si alguien arrastrara algo de gran peso por el pasillo. Los pasos se detuvieron justo frente a su puerta.
De repente, el pomo de la puerta empezó a girar. Lento. Muy lento. Fue una silueta alta, desgarbada, que llenaba casi
Franco saltó de la cama y corrió hacia la ventana, pero al intentar abrirla, notó que no habÃa cristal, ni marco, ni calle. Solo habÃa una pared de ladrillos sólidos donde antes estaba su salida. Se giró hacia la puerta y la figura ya no estaba en el umbral; estaba justo detrás de él, tan cerca que podÃa sentir el olor a tierra mojada y olvido.
Era alta, desproporcionadamente larga, y su rostro era un vacÃo negro donde deberÃan haber estado los ojos. Pero habÃa una boca. Una boca inmensa y torcida que se abrÃa lentamente.